Lo tenía todo meticulosamente planeado, pero algo falló. Y el misterio es lo único cierto en la rocambolesca desaparición de Pascal Henry. De profesión mensajero, Henry, llevaba años de ahorro y meses de preparación para cumplir con una estudiada ruta por todos y cada uno de los restaurantes del mundo con tres estrellas Michelin. El gurmet, muy conocido en los círculos gastronómicos franceses, pensaba recorrer 68 restaurantes, desde Francia hasta Japón. Pero su pista se pierde el 12 de junio por la noche, después de una cena en El Bulli. Desapareció sin más. ¿Sufrió un accidente de tráfico? ¿Se quedó sin fondos y huyó sin dejar rastro? ¿Alguien lo asaltó?.

La noche del 12 de junio. Henry, de 46 años, se presentó en Cala Montjoi y aunque nadie sabe cómo llegó se sospecha que lo hizo en su propio coche. Tomó un menú degustación y lo acompañó de agua. Estaba hablando con algunos comensales cuando dijo que salía un momento a buscar algo. Dejó sobre la mesa un sombrero, una libreta y una guía telefónica, y nunca más se supo de él.

Pero Henry debería haber regresado ya a su puesto de trabajo, y nunca hasta ahora había dejado de hacerlo. No hay una sola pista. Ni del vehículo que utilizaba en sus desplazamientos, ni de dónde se alojó. Lo único cierto es que al día siguiente, el mensajero no acudió a la cita del viernes 13 en el restaurante de Martín Berasategui en San Sebastián. Tampoco en Arzak ni en el Akelarre de Pedro Subijana ha dado señales de vida, aún sin haber anulado ninguna de las reservas.

Y aún le llamaran nouvelle cuisine, con lo felices que sEmos los pobres con nuestro bocadillo de chopped.