Un mes quedándome a comer en el office de la empresa ha servido para poder aseverar que la escasez de ideas culinarias de mis compañeros, lejos de los huevos estrellados de Casa Lucío, o la tortilla deconstruída de Ferran Adriá, es inversamente proporcional a la variedad de tupperwares (lo que antiguamente se conocía como fiambrera) y demás utensilios para conservar los alimentos existentes en el mercado.
Es curioso lo que ha evolucionado en los últimos lustros el mundo de la fiambrera. Aún recuerdo como la madre metiáme el lomo rebozado en un recipiente de color cetrino, tapa doblada por el calor y olor a rancio que no conservando la calidad de los alimentos era capaz de humillarte cuando al sacarla del cajón, contemplabas como parte de la fritura habíase esparcido en su interior.
Eran otros tiempos, donde aún no engullidos por el neocapitalismo liberal, rezumábase ese tufo comunista que, casado con la época de las revoluciones sociales, nos confería un plus de solidaridad entre camaradas. Mi tupper es tu tupper. Su tortilla de patatas es la de todos. Viva el Che!

Tupperware vintage
Con el devenir de los años y la evolución del sistema económico mundial, los antiguos tuppers fueron cayendo en desuso, sustituidos por una nueva generación de fiambreras mucho más usables, esbeltas y atractivas. Tapas de doble cierre para asegurar la conservación y calidad de los alimentos. Múltiples engendros con que amenizar la vil ensalada que uno deglutía sin ganas a espaldas del jefe. Fiambreras capaces de soportar las altas temperaturas de hornos, microondas y túneles de la red metropolitana.

La evolución
Pero el voraz capitalismo conllevó a su vez la individualización del ser, una regresión al interior del alma y la pérdida de valores sociales. Ya no se compartía. Se buscaba la apariencia. El tupper más moderno, el modelo más fashion. La deshumanización del individuo a través de su fiambrera.
Perdidos ante esta nueva perspectiva, los últimos años del pasado siglo sirvieron para dar una vuelta de tuerca a la situación. La globalización económica y mundial conllevó la independencia de la mujer, la cuál empezó a copar muchos de los más importantes lugares de trabajo alejándose del dominio ampuloso del género masculino, quien perdido entre depilaciones, metrosexuales y terceros géneros fue incapaz de echar un capote a la parienta en la intimidad de su catre. Ésta se asoció, buscó, encontró y comparó.
La última generación de tupper había nacido: la era del Tuppersex!

octubre 10, 2008 at 6:53 pm
Ya puedes ir imaginando entonces lo que me toca vivir cada dia. Somos 40, 35 mujeres y 5 hombres. Las 35 en un desfile hemorragico de imaginacion de recetas en las fiambreras. Y nosotros solidarios con nuestros bocadillos.
Espero vayas bien
octubre 11, 2008 at 2:48 pm
Lo malo de las reuniones tuppersex es que sólo triunfarás si tienes mucha pasta, sino acabarás llevándote un lubricante de 10ml con sabor a xocolate porque no te llegará ni para la punta del consolador más pequeño.
Jugar es caro.
octubre 11, 2008 at 9:40 pm
estoy con Laia, son carérrimos!! cuanto más bonitos y sugerentes, peor!!
jaja, pobre Alex, sufriendo los menús ajenos con el bocadillo propio
octubre 13, 2008 at 10:54 am
Fiambrera (en castellà), carmanyola, tuperware.. un utensili molt útil per la vida moderna.
Com les llaunes de conserva, les cantimplores, etc., estris que venen tots del món de la guerra, sobretot de la 1a guerra mundial, quan el soldat s’enduia a la trinxera la truita recent feta per la mare, qui li deia: “fill almenys mor amb la panxa plena!”
Avui sobre plàstic menyspreem l’origen d’aquest invent, quan encara la mare (a alguns) ens ha preparat algun precuinat de guerra, per menjar en temps de pau.
La carmanyola, com la llauna de tonyina mostre la frivolitat d’una societat com la nostra.
octubre 13, 2008 at 2:46 pm
Vivan los tuper!
Aunque mucho mas interesantes los de la ultima generacion, donde va a parar…pero si, caros hasta decir basta.
Dicho esto…que bonito es vivir a 7 minutos del trabajo caminando, y poder comer en casa, con la comidita en plato…tititititi!
octubre 13, 2008 at 11:29 pm
com a usuaria de les dues generacions, puc dir que quins grans invents!
tot s’ha de dir q aquest curs dino al cole de cocinera…. encara que com la mama no hi ha ni deu!
muaaaaaaaa
i laia! truca’m (laia de la meva laia clar!)
enero 2, 2011 at 5:25 pm
[...] El movimiento se demuestra andando octubre, 2008 6 comentários 4 [...]