Sin el necesario paso por las urnas, sale elegido  Él,  es decir… eseSer Superior, (Butragueño dixit), que en su momento gobernó el ‘firmamento’, robó jugadores a su antojo, y devolvió a esa extraña España  su momento de Gloria (Gloria que fue en 6 años, lo que un descamisado, vilipendiado y censurado Laporta superó en 5). La vuelta de Florentino significa el retorno deportivo de esa tendencia de la España obscurantista , rancia y despreciable, que desde los principales medios de comunicación del país, vuelve con fuerza.

Volverán las oscuras golondrinas

Volverán las oscuras golondrinas

Hablamos de una forma estúpida de contemplar el mundo que, no es solo patrimonio de la capital del Reino  (nosotros tenemos legión de ella, y los ingleses, y los franceses). Esa forma supina de proclamar vítores a un hombre, que casi anteponen a la deidad misma. Es en suma esa España de Goya y sus Desastres, siempre dispuesta a batirse contra el progreso.

Es porque, si ya de por si se contempla con estupor que la cualidad media de enseñanza va en descenso también no es poco para un país que siempre ha menospreciado a los suyos, o directamente los ha traicionado. La lista es larga y grotesca; desde poetas como Federico García Lorca, que querían mas este pobre país que toda esa tropa de asesinos y analfabetos que lo llevo a su ultimo ‘paseo’.

Esos mismos patriotas que llenaron toda la península de falso folclore y tradiciones que no tenían ni un ápice de arraigo. Esos mismos, que ya puestos, casi acabaron con una de las zonas más culturalmente ricas de Europa, y que solo ahora, y mal, se está reparando parte del roto. Esos mismos patriotas que solo se sustentan, con la complacida iglesia, que les da amparo con una población supina, analfabeta y aburrida.

Ahora llevan corbata, se debaten entre la izquierda y la derecha, (más de los segundo, claro). Es esa tendencia que tanto mal nos quiere hacer, el cual no puede soportar la humillación de este año, puesto que se debate mucho más que visiones deportivas: son formas de montar sociedades, y se ve a la legua cual es la de tics autoritarios.

Y es por eso, que siempre prefiero mi club a ese otro. Es por eso que por mi, cuantas mociones de censura, de dudosa causa, pero legítimas de todos modos ocurran, más aprecio este club. Esto es un ejercicio en democracia, incompleta, injusta y poca, claro, pero democracia. Y es una fuerte contrapartida al patetismo de otro gran club, condenado a ser un mero reflejo de otra época, en su momento más glorioso. Que no nos hagan dudar, ese club cuando más ha brillado es cuando una tendencia y una forma de ver el mundo han imperado en la capital de todos nosotros, aunque ellos crean que sólo con voz para unos.