Nadamos estos días entre litros de esperma producto de las felaciones a nuestra selección española futbol, quien disputa la Copa Confederaciones en un país tan amante del futbol como es Sudáfrica, con estadios a rebosar de simpáticos negritos que canturrean su folklore al ritmo acompasado de mezquinas y silbantes trompetas.

Del Zapatones a...Krusty!

Del Zapatones a...Krusty!

La Leyenda Roja la llaman algunos. El futbol del tiki-taka, los otros. Algunos recién llegados en esto de darle patadas al balón la califican como la mejor sección de todos los tiempos -superior al Brasil de Pelé- puesto que así lo atestiguan las flamante estadísticas que muestran una selección tan victoriosa como Santiago, capaz de encadenar 14 triunfos consecutivos y más de 30 partidos invicta.

Ídem cuando hablamos de jugadores. Lejos quedan los Gento, Di Stefano, Camacho y compañía, la furia española. Los actuales son la hostia en bicicleta. Baten records sin parary superan estadísticas goleadoras como quién se zampa bollo. Dicen que la emoción de marcar un gol es igual a la de tener un orgasmo. No lo sé, yo sólo he marcado goles, así que puedo ponerme en la piel de Villa y verme capaz de superar al decrépito Raul en la lista de máximo artillero nacional.

Pero ojo! cuál es el precio a pagar? Si nos fijamos en los rivales, veremos que el nivel de competencia es exiguo. Cada cuál, en vísperas de un gran competición puede apalabrar 15 amistosos con selecciones de medio pelo como la Nueva Zelanda del domingo, la Azerbayán de la semana pasada o la Asociación de Separados de Chamberí y aumentar escandalosamente sus cifras, batiendo records y considerándose la mejor selección de la galaxia. Total, la FIFA las añadirá en el computo general. Sin embargo, la UEFA se rige por otros báremos y no compatibiliza en sus estadísticas las pachangas ni amistosos en pretemporada contra equipos del nivel dels geperuts del Júpiter o leñadores amateurs de Islandia.

De ser así, incluso el turista bielorruso Hleb llevaría algún gol como azulgrana. Bueno, Hleb quizás no.