Hoy he amanecido. Y con el tiempo fluyéndome lascivo entre los dedos he podido repasar la actualidad en formato digital mientras escuchaba el run-run de fondo de la tertulia política de Els Matins del Cuní y conseguía acabarme un libro sobre los últimos días de la Guerra Civil en Catalunya. Todo, aderezado por la compañia de una simpar berlinesa que he devorado con pasión ovípara.

Anagrama

Anagrama

El día me ha dejado sensaciones contrapuestas. A saber:

1. Jordi Pujol a TV3. El Molt Honorable presenta la segunda parte de sus -recomendables- memorias (1980-1993).  Resulta que se trata de una trilogia. Bien!, dejará de parecerse a Yoda para convertirse en un simple hobbit de la Comarca. Y ojo! no es una comparativa baladí. El que otrora fuera genio y figura del catalanisme y jefe supremo de nuestro terruño durante más de veinte años dirigiendo el cotarro entre colegas y amigos de la societat civil catalana (aka burguesia) mientras nos vendía la zanahoria de la normalización lingüística y cultural responde de esta guisa sobre el cas Millet: “Em sento enganyat per Millet. Pujol se sent identificat amb Fèlix Millet i Maristany, no amb la persona que ara ens ocupa” [...] “Penso però, que això no ha d’afectar a la moral dels catalans, de fet crec que això ens fa ser un país normal, doncs casos com aquests passen a Estats Units, França, Alemanya entre polítics, empresaris…

Ni que decir tiene que la berlinesa y yo nos hemos quedado garratibats ante tamaña postura que internaliza el consabido refrán “Mal de muchos…“. Bien debería saber Pujol que son casos como estos los que ponen en jaque el sistema democrático. Luego no se rasguen las vestiduras con un exceso de abstención o el mosqueo de la gente, como bien ha apuntado el ácido Joan Julibert: “No és d’estranyar que cada cop hi hagi més desafecció i menys confiança en la democràcia. De fet hi ha qui comença a pensar que una dictadura no és una mala opció política, doncs al menys els dictadors roben de manera dissimulada i no han estat escollits per la majoria“.

2. Abatido a tiros el gran perro confundido con una leona. El titular habla por si solo. Durante los últimos días se ha visto merodear por la zona de La Sènia (Tarragona) una supuesta leona. Decenas de trampas y miles de euros gastados en localizarla después, se captura un perro de enormes dimensiones como posible culpable del desaguisado. Destacar la pésima planificación de la búsqueda -ninguna denuncia por desaparición de felinos- y la miopia galopante del primer testigo en dar la voz de alarma. Uno, que vive en la región dels Ports y no en Tanzania, debería estar muy seguro de lo que no ve. La probabilidad de encontrar una leona paseando debe rozar el 0 absoluto, y sin embargo arriesgó la piel al denunciar tamaño dislate. Mucho boletaire suelto estos días, me temo.

y 3.  Descubren una peluquería ilegal en el sótano de un club de alterne en Madrid. ¿No debería ser al revés? ¿quién cojones va a cortarse el pelo a las cinco de la mañana a un puticlub?