XTVL 7 – 2 Rac1/MD

Salimos de las sombras de Mordor y nos hallamos ahora en un terreno virgen, tentador pero lleno de trampas. La segunda victoria consecutiva nos llena de orgullo, confianza y valiosos puntos en los bolsillos, y en el horizonte se dibuja un derbi que puede marcar el futuro de nuestra participación en una liga donde por mucho tiempo hemos sido la Cenicienta. Quizás sea hora de quitarnos los tacones y el vestido esmeralda y enseñar al mundo que nuestra esencia quizás se guarde en un frasco pequeño, pero que es poderosa e embriagadora. A su vez, mantenemos esa frialdad necesaria para que nadie despliegue las alas y eche a volar. Éste es el camino, pero queda mucho recorrido aún.

Demostramos ante El9 que con trabajo y cohesión se podían lograr grandes cosas. Aquello que para nuestros rivales, que contemplaban insólitos los marcadores de la jornada anterior, podía ser fruto de la casualidad se ha convertido en una realidad. Con orden, rigor y sacrificio este equipo funciona, y no sólo no sufre sino que además se divierte. Y qué mejor que comenzar una nueva mañana con una sonrisa en el rostro, y podérsela arrancar también a nuestros ausentes compañeros.

Con nuestros argumentos –orden, solidez defensiva y ataque organizado- el partido arrancó por unos derroteros que pocos hubiéramos imaginado. El 3-0 con el que nos marchamos al descanso fue un premio a nuestro esfuerzo y al saber, por fin, a qué jugamos. Pongamos que la ausencia de un hombre en el equipo rival los primeros minutos del encuentro declinara la balanza a nuestro favor. Sin embargo, la continuidad del equipo fue la nota brillante y lo que condujo a sentenciar un marcador que en las casas de apuestas hubiera transformado a los pobres, en multimillonarios.

Tras el descanso y el 4-0 se rompió el encuentro y el equipo rival, que sufrió nuestros contraataques y al que se le oyó murmurar: “si seguimos así nos meten 8”. No fue ese mágico número que rima con mocho, pero se rozó. Con este tanteo el rival echó mano de su último aliento para reducir distancias (4-2) en un momento de desconcentración de los nuestros, pero la realidad del partido volvió a emerger y las esperanzas de los adversarios toparon de bruces contra la buen labor de nuestros xarxeros.

Hoy fue el día de ese hombre, reconocido por mucho más tiempo del que merecía como el gafe de la escuadra blanquinegra. Por fin sumó su primera victoria con el equipo, dejando en nuestras retinas una bella jugada que acabó en gol. Suya fue la asistencia, y al unísono a todos se nos vino a la cabeza la imagen de un riojano de buen porte que cada fin de semana con la rojiblanca nos deleita con movimientos como el que hoy ha reproducido nuestro jabato. Su envergadura, herencia materna, y su pausa, hándicap de haberse criado entre la parsimonia y la tranquilidad de una isla, le han dotado de un talento innato para el balompié que hoy ha visto la luz, y que promete ser duradera y de bajo consumo. Llámenle Ballack, llámenle Crouch, un servidor prefiere dedicarle un epíteto más sencillo pero contundente: jugón.

Sin desmerecer la fantástica labor del resto del equipo, un ejercicio de efectividad como el que ha completado hoy De Xavu es más que digno de mencionar. Su reto con Pipita la noche anterior le inyectó aquello que le faltó en otros encuentros, acierto en sus múltiples opciones. Cuando perforó la portería rival por primera vez, dibujó con sus dedos una escuadra para enseñar a su musa cuál es la respuesta para quien osa retarle. Tras su hat-trick no se llevó el balón, pero todos nos lo imaginamos encima de su televisor, con las huellas de sus botas marcadas a fuego en el cuero.

Uno x Uno

 Michael Ballack: Exquisito. Se esperaba mucho de él y no defraudó. Fue su día, rompió el maleficio y participó con acierto y desenfado en todas las zonas del campo.

Pepita (1): Aliviado. Por fin mojó, y se despojó de un peso que le hará jugar con más tranquilidad los próximos partidos. Quiso jugar el máximo de minutos posibles, y ralló a un gran nivel.

MOUrón: Trabajador. No fue su día, aunque volvió a dejarse hasta el esternocleidomastoideo en el campo. Más atrevido que de costumbre, pero todavía le queda mucho para llegar a una condición física óptima.

Solarinho: Ladrón. Se ahogó en sus ocasiones y desperdició algunas muy claras. No tuvo puntería pero no desafinó en ninguna parcela. Participó notablemente allá dónde se le necesitó. A su lado, Lupin es un triste becario.

The Killer Balago (2): Káiser. Abrió el marcador, marcó un segundo y se fundió en defensa. En declaraciones post-partido confesó no haber jugado nunca en esa posición y sentirse satisfecho de su labor. No es para menos.

De Xavu (3): Matador. Un asesino del área que se ha marchado con tres goles en su casillero pero que podrían haber sido más. Leal en defensa y agradecido a su musa.

Sacasa: Fiel. A su estilo y a su instinto felino. Quizás fuera de los días en que menos ha tenido que participar, pero ha brillado cuando se le ha necesitado.

Pepitu (1): Cumplidor. Todavía no ha encontrado en los partidos oficiales la tecla para brillar, porque cualidades tiene, pero tras su pequeña lesión volvió con ganas y olfato goleador. A cada minuto, crece, y para el equipo es vital.

 

Raúl Morón

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